
“Hola, me llamo Steve Wozniak. Fundé Apple junto con Steve Jobs hace algunos años. He estado con jefes de estado y con directivos de grande corporaciones. Pero he de decir que para mí los más importantes son los campuseros”. Así se ha presentado iWoz a sí ante los periodistas antes de iniciar su rueda de prensa. Y estas palabras son suficientes para definir qué opina el cofundador de Apple de nuestro evento.
Pero Wozniak ha demostrado mucho más: ha hecho evidente que mantiene su espíritu contestatario (“si el Gobierno de España fuera inteligente, vendría aquí a buscar talento”), filantrópico (“me di cuenta de que lo importante en la vida no era tanto hacer dinero, como pensar en la sociedad del futuro y especialmente en la educación”) y brillantemente irónico (“Cuando tengo una duda siempre consulto a alguien cuyo nombre empieza por G: Google o God”).

Wozniak ha paseado entre los campuseros, se ha fotografíado con ellos, ha firmado ordenadores, teléfonos, camisetas, acreditaciones, ipods… Y, sobre todo, ha disfrutado y ha demostrado una sintonía perfecta con un evento que representa los valores de la innovación, el inconformismo y la imaginación; los mismos que le animarón a él, junto a su antiguo socio, a hacer un aporte esencial en la historia de los ordenadores personales.