
Tenemos acordado el atrezzo de nuestros personajes. El siguiente paso es, comprarlo.
Mmm…difícil paso cuando se trata de sondear el mercado chino, en un área desconocida para unos madrileños de a pie.
Después de visitar un conocido supermercado muy próximo al evento, nos encontramos, como se diría en madrileño castizo: en bragas.
Descubrimos que, en Valencia, suele utilizarse el término manzana para indicar que algo está, si me permitís la expresión, realmente “a tomar por el back-eye”. Y si encima te dicen que a seis manzanas, ya tienes la mañana echada. Desde aquí hacemos un llamamiento al pueblo chino, para que empiecen su fase 2 (es decir, dejar de poner restaurantes chinos y empezar con las de todo a 1 €), al menos, por esta zona.
Todo el mundo se queja de que los chinos trabajan mucho, pero cuando algo hace falta, ahí están esos ojos rasgados para solucionarte la papeleta y, por qué no, para ponerte cara de otro.
Ya tenemos el atrezzo. Comenzamos a grabar. ¡Nuestros primeros 100 frames!. Todo es maravilloso. El humo de los buñuelos se junta con el olor, que pudiera parecer a pies pero que es muy parecido al de un queso de refutada reputación. ¡¡Oh!!, ¡¡qué alegría!!… Hasta que llega alguien y se le ocurre quitarnos un puff de la escena. A tomar por saco 100 frames, horas de sudor. Pero oye, hemos aprendido un huevo.
Ricardo Moreno.